La Policía aclaró que no hubo ladrones de cables: fue la empresa que cortó el servicio. El chiste se contó solo.
La novela del teléfono municipal de San Rafael sumó un nuevo capítulo. Lo que primero se anunció como un robo de cables terminó siendo una simple suspensión del servicio por parte de la empresa prestataria.
La Policía entrevistó al encargado de Telecomunicaciones y corroboró que nadie se llevó nada. La Ayudante Fiscal tampoco tomó medidas porque, claro, no había delito.
El equívoco dejó en ridículo al comunicado oficial que hablaba de ladrones invisibles. Al final, el único misterio es por qué el municipio no chequeó antes la información.
Moraleja: no hubo robo, pero el teléfono sigue sin sonar.

